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jueves, 28 de enero de 2010

NÉSTOR RECARGADO


Durante una tarde calurosa, el ex Presidente y actual diputado Néstor Kirchner charló con los panelistas del programa “6, 7, 8” sobre diversos temas, entre los cuales figuraron la función desestabilizadora del bloque mediático opositor, y el papel estratégico de Héctor Magnetto en la instauración de un clima de desánimo en la sociedad, temas que sin lugar a dudas levantaron aún más la temperatura en las sucias cuevas de…
Por Juan D´Eramo


En la transmisión de “6, 7, 8” del día siguiente a la visita de Néstor Kirchner, los panelistas del programa comentaban sobre la cantidad de público que había concurrido a las tribunas y a las puertas del canal 7 para escuchar y alentar (formalmente con aplausos, pero cuando se podía con cantos y arengas) al hoy diputado nacional. El panelista Barragán expresó algo más que interesante al contar como una señora dudaba de la autenticidad de ese entusiasmo mostrado por el público de las tribunas, al preguntarle algo así como “¿pero esa gente la llevaron para que aplauda a Kirchner? ¿les dieron algo para que estén ahí?”. Lamentablemente, como el mismo periodista del programa explicó, el paradigma de los ’90 ha calado tan hondo en el pensamiento de la gente que hoy cuesta creer en la acción política legítima, en el militante que se organiza, que disfruta de una charla política, en las personas que se comprometen con un proyecto y un colectivo más allá de los desafíos existentes. La función de los medios en la creación de ese escepticismo fue precisamente uno de los ejes sobre los que Kirchner machacó para explicar las tendencias desestabilizadoras de distintos sectores de esa oposición inescrupulosa que sólo ve y anuncia crisis futuras como quien ve vacas volando.
Mientras el clima efusivo del principio fue dando paso a la expectación, el ex presidente empezó desgranando el proceso iniciado en 2003 con su llegada al poder. Luego de un informe sobre la inconsistente posición de Cobos como vicepresidente y jefe de la oposición al precio de 2 por 1, Kirchner criticó a los sectores políticos oportunistas que esperan cualquier traspié o discusión de formas para erosionar no sólo al gobierno nacional sino directamente al proyecto reformista e inclusivo que éste representa. Rememorando los diferentes períodos en los que su gobierno y el de Cristina Fernández fueron atacados por la oposición, fue analizando como el discurso de la institucionalidad que esgrimen los ahora defensores del republicanismo, esconde en realidad el juego de intereses económicos que estos tienen como bandera y el aún más complejo proceso de construcción de poder desde la manipulación de la opinión pública.
Resultó atrapante el pequeño recorrido histórico que trazó NK para mostrar las dificultades que tuvo que enfrentar en la construcción de poder que realizó en el 2003, cuando ante una coyuntura que le permitía pensar en un proceso de reconstrucción de la Argentina, las encuestas lo ponían muy por debajo de personajes como Reutemann. Ante este panorama, debió acudir necesariamente a aliados de peso como el “Cabezón” Duhalde, con el cual Cristina no dejó de tener sus dudas, según comentó en el programa el propio Néstor. Lo que Kirchner destacó de esta alianza coyuntural con el hombre de Banfield, fue el contacto que le brindó con diferentes personajes de influencia que, sin ser del ambiente político, movían los resortes del poder e imponían condiciones al accionar gubernamental, entre los cuales se encontraba el oscuro señor Magnetto, Director Ejecutivo del Grupo Clarín.
La débil posición en la que quedó NK luego de las elecciones del 2003 en las que quedó segundo superando apenas el 20% de los votos, más la función estabilizadora que debía cumplir luego del derrumbe total de 2001, contribuirían para el mantenimiento de un circunstancial pacto entre el CEO de Clarín y el actual ex presidente. Sin embargo, en la etapa de Cristina, que Kirchner definió como de profundización del proyecto a partir de los basamentos político y económico construidos durante su gestión, aquel pacto que venía rompiéndose de a poco, finalmente se quebró al no encontrar coincidencias en los proyectos de país que cada una de las partes tenía en mente. Es así como el avance en los intereses redistributivos y democratizadores del Ejecutivo sólo encontró negativas, críticas y amenazas por parte de los grupos económicos concentrados, entre ellos el Grupo Clarín.
Sin despeinarse y siguiendo la línea de la presidenta en cuanto al sinceramiento respecto a la situación de desconfianza con su vicepresidente, Kirchner reveló algunas intimidades de la relación de Magnetto con su gobierno y los gobiernos en general. Marcando la cancha, NK manifestó que el Director General del monopolio de medios más importante del país se mostraba una persona segura de su poder al expresarle en una reunión a principios de su presidencia, que él hacía que los medios de comunicación bajo su control dijeran lo que él quisiera que dijeran, desde el medio y el periodista más chico al más grande. La frase tiene algo de siniestro que muestra el poder de control y manipulación de la información que puede hacer un gran multimedio que, aunque quiera aparentar compromiso con la libertad de expresión y la imparcialidad informativa, no deja de ser una empresa privada que sólo busca beneficiar a sus accionistas y acomodar su interés económico en la realidad del país.
En base a otro informe de “6, 7, 8” en el que se mostraban los pronósticos apocalípticos de muchos periodistas de supuesta objetividad profesional (¿¿¿importar trigo y carne??? ¡¿pero dónde creen que vivimos, en el Sahara?!) y las presiones ejercidas al gobierno desde los distintos noticieros y programas políticos, NK avanzó en sus revelaciones comentando como el Grupo Clarín, en medio del conflicto del campo de 2008, había ofrecido inescrupulosamente su beneplácito y sus servicios comunicacionales a cambio de que el gobierno nacional le hiciera lobby para acceder a la compra de una porción de Telecom Argentina, ya que este último al encontrarse en situación monopólica debía vender parte de sus acciones para reestablecer las condiciones óptimas de competencia e inversión. La negativa a tal propuesta, junto con el avance hacia una ley antimonopólica en materia de medios audiovisuales, serían las causas de una lucha que se extendería a todos los planos y todas las situaciones, en la que claramente el gobierno se ponía del lado de los intereses del conjunto de los argentinos y el Grupo Clarín y sus apéndices, del lado de sus propios negocios.
Sin vuelta atrás en sus declaraciones, Néstor dejó en claro que Magnetto ocupa un lugar de privilegio entre los opositores al gobierno, siendo uno de los principales articuladores de todas las acciones mediáticas referentes a crear ese ambiente de pesimismo y desánimo que los medios quieren imponer en una realidad que se muestra diferente, al tiempo que este personaje es el encargado de levantar aquellas figuras políticas que se muestran como opuestas hacia la actual gestión nacional. Como señaló el panelista Raúl de la Torre, la importancia de estas revelaciones se ligan a que nunca un ex presidente había sacado a la luz las pujas de poder y las presiones políticas que ejercen ocultamente los sectores concentrados de poder económico, que hacen de su posición encubierta en la sociedad una fortaleza para poder ejercer control sobre los gobiernos de turno. Los gobiernos pasan y ellos se quedan.
Otro tema que abarcó la charla fue el conflicto que el gobierno de Cristina sostiene con el ex Presidente del Banco Central, Martín Redrado, el cual abrió la puerta para que Kirchner respondiera algunos cuestionamientos que se han planteado desde la oposición, respecto al pago de deuda con la conformación del Fondo del Bicentenario cuyo dinero provendría de las reservas.
En relación al tema Redrado, NK planteó dos cosas significativas. Por un lado, el incuestionable rol director que posee la política económica del gobierno nacional como base fundamental para el funcionamiento de aquellos entes financieros pertenecientes a la esfera pública, léase BCRA. Si bien existe la famosa autarquía del Banco Central, es también cierto que la designación del presidente de la entidad emana del Ejecutivo (fue el mismo Kirchner que sacó en 2004 a Prat Gay y puso a Redrado para contentar a ciertos sectores financieros) así como este mismo poder es el que establece, a partir de determinaciones del Ministerio de Economía, la política económica de la cual se derivan el tipo de cambio y las tasas de interés que el BCRA se encarga de mantener. La integración y dependencia de las funciones del Banco Central con la política macro económica del gobierno nacional hacen imposible que la entidad mantenga un Presidente que no concuerde con los lineamientos del Poder Ejecutivo, por lo que el atornillamiento de Redrado en su cargo sólo respondió a intereses políticos ajenos a la ética pública y a la teoría económica. Precisamente, el otro tema que Kirchner vinculó al conflicto de Redrado es el de la judicialización de la política, es decir, el hecho de recurrir al Poder Judicial para enfrentar decisiones políticas de un gobierno democrático. En este sentido, NK remarcó la función que cumple un Partido Judicial que tira paredes con la oposición, cuyo accionar se liga no a la aplicación de la justicia en su sentido más legalista sino a la obstaculización de cualquier medida del gobierno nacional en pos de determinados intereses partidarios, utilizando el fallo jurídico como forma de sobrepasar la discusión política que debiera verdaderamente resolver el conflicto.
Ya hablando del pago de la deuda y el Fondo del Bicentenario, NK respondió a aquellas posturas que piden la revisión de la deuda para evaluar su legitimidad y que critican al fondo que quiere crearse debido a que liberaría reservas para el pago de intereses. Si bien se puede y debe reconocer la ilegitimidad de la deuda pública contraída durante la última dictadura militar tal cual lo demostró Alejandro Olmos allá por los ’80, no podemos olvidarnos de la legitimación que se hizo de la misma por los sucesivos gobiernos constitucionales post dictadura, los cuales con la aprobación presupuestaria del Congreso avalaron su pago para el mantenimiento del chorro financiero que provenía del exterior. Sin acusar ni echar culpas, Kirchner dejó en claro que, más allá de lo retórico y las actitudes proto-revolucionarias, existe una realidad concreta en la que las deudas contraídas con los bonistas y las entidades internacionales han sido reconocidas e incrementadas sin chistar por los gobiernos de los ’80 y ’90 generando, por lo tanto, compromisos de pago que deben cumplirse actualmente para no coartar al país en sus posibilidades de crecimiento productivo a partir de la llegada de capitales con expectativas de inversión.
Ahora bien, NK no dejó de responderle a aquellos opositores de la derecha liberal que hoy sostienen, con gran sentido de oportunismo, que no debe pagarse la deuda con las reservas de la gente. Concisamente, Kirchner explicó que si la deuda no se paga con las reservas, las cuales han venido incrementándose gracias al gran estímulo fiscal que ha llevado a cabo el gobierno en los últimos años, la misma se paga con ajuste, o sea, con reducción de la obra pública, con disminución de jubilaciones y salarios, con menos política social, en síntesis, con el bolsillo de la gente. Como dijo el ex presidente, probablemente esa sea la política de la oposición si fuese gobierno pero el ajuste no concuerda con el proyecto de inclusión y bienestar social que pretende la actual dirigencia. Así como siguen criticando la estatización de los fondos de las AFJP, sin reconocer que con tal medida se recompuso el mercado de capitales gracias a lo cual logramos sobrellevar la mayor crisis económica de los últimos años a nivel mundial (¡¿a quien le íbamos a pedir prestado?! ¡¿Al FMI que se hundía como el Titanic?!), hoy sólo critican el uso mínimo de las reservas para erosionar una gestión que sigue siendo leal a los principios de independencia económica, soberanía política y justicia social.
El tiempo del programa no alcanzó para seguir escuchando a NK, pero por lo menos, muchas cosas se dijeron como para ir desnaturalizando la esencia impoluta que los propios medios se adjudican, y para ir observando la condición subrepticia de las críticas que hace la oposición al gobierno. Como expresó al final el propio Kirchner, hay muchos temas que los argentinos deben conocer, de los que se deben enterar para poder juzgar y elegir con determinación, sin mentiras ni miedos creados, para poder encarar con alegría el desafío que implica seguir el camino de la transformación social. No debemos obnubilarnos con los pronósticos catastróficos que los mandaderos televisivos nos quieren vender, tampoco debemos comprar aquellas lecturas y declamaciones que nos proponen desde una izquierda purista que juega desde el aire sin tocar la tierra. Rescatando aquellas palabras de Paenza que recogió uno de los informes de “6, 7, 8”, a este gobierno no lo atacan por lo que puede estar haciendo mal, sino por lo que hace bien, que vale aclarar, son muchas cosas.

domingo, 30 de agosto de 2009

Algo más que pan y circo (por Juan D`Eramo)

Durante este mes de agosto, el gobierno de Cristina Fernández ha recuperado iniciativas y espacios políticos que parecían perdidos por tiempo, si no largo, por lo menos indeterminado, luego de las alicaídas elecciones del 28 de junio y el triunfalismo mediático de la derecha. A partir de la sacudida dada Clarín con el golpe que significó el nuevo contrato de la AFA con el Estado para la televisación abierta y gratuita del fútbol profesional de primera división, y de la bajada de pulgar que representó para los ruralistas la sanción legislativa de las facultades extraordinarias delegadas al gobierno nacional, se reabrió el debate sobre el lugar del Estado en la sociedad y el mercado.

Ambas medidas son tomadas en un momento clave de la pugna política actual entre el gobierno K y el bloque oligárquico-mediático, en torno al papel regulador del Estado. Con la pérdida de bancas en el Congreso, el fracaso de la mesa de diálogo propuesta por el gobierno nacional para llegar a acuerdos con la oposición, y la constante agresividad de los medios de comunicación, los sectores liberales consideraron terminada una fase negativa para su enriquecimiento indiscriminado y sus relaciones carnales con los países centrales. Creyeron que cosecharían fácilmente las ideas de autoritarismo e ineficacia gubernamental plantadas en la tierra fértil de la opinión pública durante el conflicto del campo en 2008, las cuales habrían acelerado su germinación durante la crisis financiera mundial de este año. Pero, por suerte, los propietarios no están cosechando lo que esperaban.

Frente a la política kirchnerista de estos últimos 6 años, de fortalecimiento de los mecanismos estatales para el control y equilibrio del mercado y de desarrollo de la política pública en busca del bienestar social, estos sectores retardatarios han querido reflotar convenientemente las visiones del Estado chico y terciarizador, gestor de buenos negocios privados, protector de las finanzas libres y difusor de la economía concentrada en cualquier lugar menos en el Estado y el pueblo.

Esta visión es la que ha prevalecido durante los ’90, contrarrestada en tiempos recientes por el kirchnerismo pero que hoy los medios vuelven a instalar subrepticiamente en la opinión pública. En estos días es común escuchar el eco de análisis y juicios extraídos de la biblia cívica del ciudadano porteño gorila, escrita desde el ’55 y constantemente renovada por los intelectuales de la derecha golpista y liberal, la cual pregona la ineficacia del Estado para manejar y/o dirigir los fondos de cualquier empresa pública, divulgando la idea del buen negociante particular que exporta sin importar, que gana mucho gastando poco e invirtiendo menos. Su dios y su fe, el mercado internacional obviamente, siempre mejor que el terrenal mercado doméstico. Sus demonios, el pueblo organizado, el pensamiento nacional, el proteccionismo, en una palabra, el innombrable peronismo. A pesar de las opiniones de mayor o menor complejidad religiosa al respecto, esta es la plataforma ideológica, el telón de fondo que tiñe cualquier posición contra el Estado regulador. Es esta base la que los medios, ocultamente, utilizan en sus críticas a la supuesta desinteligencia e inoperancia del aparato estatal en cuestiones de obra pública, servicios y hasta seguridad, la que los ruralistas utilizan para achacar cualquier intento de intervención estatal que, fuera de la política de subsidios que exigen constantemente, regule la comercialización de los productos agrarios.

Es frente a esta postura que sale el gobierno a tomar cartas ganadoras. Cuando parecía que los discursos construidos por los Kirchner perdían fuerza ante los atropellos de la des-información mediática y los tractores del campo, se sacan en una semana dos medidas que congelan a los opositores y replantean el debate en nuevos términos, ya no sólo discursivos sino también concretos.

Con la “expropiación de la televisación del fútbol” el gobierno logra un doble objetivo: primero, romper con el mayor negocio mediático de la Argentina, retenido monopólicamente por una sola empresa, Torneos y Competencias, abriendo nuevos horizontes de gestión y organización que todavía están en desarrollo pero permiten hacerse ilusiones con la televisación pública del deporte; y segundo, le da un golpe político al grupo Clarín que le cuesta, además del 60% de sus ingresos, una pérdida de posicionamiento en el plano discursivo, ya que al identificarse como el gran defensor de la libertad de información y comunicación, no tiene como criticar una medida popular sin dejar al descubierto su interés monopólico frente a la sociedad.

Prácticamente al mismo tiempo, la aprobación de las facultades extraordinarias en el Congreso le dio aire al gobierno para seguir definiendo el Estado que se quiere construir, cuya función principal se pretende que sea el logro del bienestar del pueblo en base a la igualdad de oportunidades, la redistribución de la riqueza, y el estímulo al empleo. Con la posibilidad de tomar decisiones de forma discrecional, el gobierno renueva una herramienta fundamental para fijar límites al poder económico parasitario de la Argentina. En este sentido, redirigir el monto y el curso de las retenciones como parte de las facultades delegadas, se vuelve primordial para poder devolver en educación, salud, cultura, infraestructura, etc., algo de lo que cada ciudadano aporta diariamente con su esfuerzo y trabajo en el lugar que sea. No para ir en detrimento de los sectores propietarios ya de por sí favorecidos enormemente por el sistema rentístico y el tipo de cambio mantenido por el Estado, sino en beneficio de la sociedad entera como colectivo nacional.

En tanto medidas que avanzan hacia puntos diferentes, lo que debemos visualizar bien es la raíz común de la que parten ambas: la recuperación para la sociedad de bienes, el fútbol en el plano simbólico y el producto extraordinario de nuestra tierra en el plano económico -a partir de las facultades delegadas al gobierno nacional-, que empresas o particulares concentraban y usufructuaban indiscriminadamente, a costa de los derechos de todos los argentinos de disfrutar de ambos. La simpleza de esta básica y fundamental consigna no debe imposibilitar ver la espectacularidad real que reviste esta reapropiación de bienes para nuestro país y el robustecimiento del Estado como mecanismo regulador y equilibrador en el plano social y económico.

Es tan fenomenal el impacto de estas medidas, que los grupos sociales y económicos que se ven afectados por éstas han llegado a comparar las acciones llevadas a cabo por el gobierno nacional con la política de “pan y circo” de los emperadores romanos. A través de sus lacayos intelectuales, explican como Cristina y Néstor, en su afán de poder personal, le dan fútbol gratis al llano y redistribuyen rentas ajenas en despilfarradoras políticas de desarrollo social para ganarse la simpatía del pueblo y regenerar lazos clientelares, tal como hizo Julio César para acomodarse en el poder a fines del siglo I A.C, ganándose a ese populacho ignorante pero mayoritario de la Roma antigua, con gladiadores en el Coliseo y reparto gratuito de granos. Les falta decir solamente cuál es el Coliseo local, si la Bombonera o el Monumental. Comparaciones falaces e infamias tales se pueden escuchar en la televisión de hoy o peor aún, en una clase universitaria –donde se supone que queda algo de criterio para emitir opiniones, ¿o no?-. Esta impresentable comparación histórica, que tomamos como ejemplo entre otras tantas formas de descalificación, tiene como fin distorsionar los actores en pugna y los intereses comprometidos en ella, denostando al gobierno a partir de la supuesta demagogia implementada para ganar apoyo político en la sociedad. No obstante, lo que realmente hace es denigrar a esa misma sociedad de la que los dueños de la tierra quieren ser representantes sin ponerse del lado de los que la trabajan, denigrando también a todos aquellos que creemos que vale la pena trabajar por la felicidad del pueblo con un Estado al servicio de ese principio. Para no caer en la trampa de la derecha, cuyas críticas soberbias buscan en última instancia rebatir el debate sobre el papel del Estado, no debemos cegarnos ante todas las dificultades que se avecinan para la organización y optimización de los dos proyectos, ya que sólo con éxitos concretos y transparentes descartaremos estas opiniones de poca utilidad pero de fácil consumo.

Mientras tanto, ante estos ataques provenientes del antiperonismo profundo de las clases acomodadas argentinas, el retruco verdadero al “pan y circo” pasa por lograr el apoyo masivo de la sociedad, convenciendo a cada persona, a cada amigo y conocido, de la importancia de estas medidas trascendentales para la vida política de nuestro país. Debemos explicar que es algo más que fútbol gratis y poderes para cobrar impuestos, que con estas acciones fortaleceremos la joven democracia argentina, dando un paso más en el proceso de emancipación popular que han retomado en la última década los gobiernos de Néstor y Cristina. Porque, por esta vía, conseguiremos retomar la confianza perdida por algunos sectores de la sociedad y revertir el panorama negativo de la misma manera que a fines del 2008, cuando luego de las tribulaciones de la conciencia radical de Cobos y su consecuente voto no positivo, se nacionalizara Aerolíneas y se fuera por la estatización de los fondos de las AFJP.

Porque, sobre todo, estas medidas son la punta de lanza para avanzar en el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la lucha mayor y principal hoy en día, cuya sanción abriría un nuevo esquema de distribución, acceso y construcción de la información a partir de la participación de las voces ignoradas por los intereses comerciales privados.

Con este nuevo proceso abierto, estamos demostrando una vez más que la lucha por lo público, por lo nacional y por lo popular no acaba con la aparición de las nuevas caripelas de la derecha y su discurso de excomunión hacia el pasado neoliberal del que son hijos y admiradores. Otra vez, demostramos nuestra vida y vigencia política más allá de las difamaciones de los medios concentrados, hacemos bandera de nuestra lealtad a las convicciones que nos hicieron militantes del y para el pueblo. Y en este esfuerzo que implicará difundir y apoyar la sanción de la nueva ley de medios, demostraremos que aunque quieran asomar cabeza, nosotros frenaremos a los vendedores de sueños y especuladores de la dignidad, defendiendo lo conseguido y avanzando en la construcción de una democracia plena en la que todos estemos contemplados en igualdad de condiciones para poder acceder a vías de comunicación masiva en las cuales el pueblo tenga verdadera libertad de expresión.

lunes, 17 de agosto de 2009

Liberación y Militancia


Construyendo nuestra propia historia

¿Qué pasa Argentina? ¿Qué pasa que cada vez que arrancamos hacia la construcción de un país más justo, algo nos detiene a medio camino?

¿Qué pasa que desde hace 30 años nuestro pueblo se sigue sometiendo a los intereses de esos pocos que se venden al mejor postor y que viven idolatrando la argentinidad de la riqueza sin trabajo?

¿Qué pasa que no nos rebelamos ante el avasallamiento de aquellos que atentan de mil formas contra los intereses de la nación liberada? Es hora de levantar cabeza Argentina, de arrancar de una vez por todas por el camino de la liberación.

El presente nos exige superar las estructuras impuestas durante décadas a fuerza de dictaduras y altas dosis de neoliberalismo, aquéllas que funcionan a partir del mercado abierto a la dependencia económica y cuya base es la sociedad precarizada, que se dinamizan con el escepticismo político y la ausencia de ideologías. Estructuras que en definitiva consolidaron las ideas del capitalismo importado: el individualismo y la ambición, la mezquindad y la competencia salvaje, el negocio y el consumismo. Esos valores que se ocultan en las recetas de aquellos que nos quieren vender el empobrecimiento nacional en bandeja de plata, haciéndonos creer que la economía debe estar al servicio de quienes se apropian de la ganancia y no de quienes la producen, que denigran lo político a sabiendas de que es una herramienta indispensable para la Emancipación. Des-valores que se han desparramado en la sociedad y han corroído las identidades nacionales, que han destruido al Estado como actor fundamental del cambio y han corrompido a los movimientos populares de nuestra Argentina y Latinoamérica toda, diluyendo a la nada el altruismo de sus dirigentes y la autenticidad de sus organizaciones sindicales y políticas.

El tiempo nos exige más que nunca, nos demanda hoy como jóvenes, a pronunciarnos contra éstas y otras tantas situaciones que son reflejo de las viejas pero siempre reincidentes zonceras jauretcheanas, las cuales hoy han adquirido fuerza de sentido común, volviéndose tan naturales e irrevocables que muchos argentinos no distinguen entre los intereses propios y ajenos. Nos exige actuar en la realidad de nuestro pueblo, acercándonos a sus necesidades y deseos, para a partir de ellos soñar con un mundo mejor. Nos exige acabar con el mediocre asistencialismo barrial para concebir y ejecutar una militancia social con sentido de transformación, que busque ayudar al humilde integrándolo en un colectivo con conciencia nacional y popular, sumando aquellas voluntades dispuestas a brindarse al común sin esperar nada a cambio. Nos exige, en resumen, liberarnos de las modalidades que se han impuesto y reproducido en las últimas décadas, sabiendo que para ello debemos unirnos y militar codo a codo, dando una mano a cada compañero que tenga la intención de modificar la realidad de su barrio, su fábrica, su colegio.

Porque liberación es eso, solidaridad con aquellos con los que compartimos horizontes de justicia social e independencia económica, con los compañeros que luchan por la felicidad de ese pueblo que se esfuerza día a día para ganarse el pan y sostener la dignidad del país. Porque liberación es compromiso con el rumbo elegido, con cada bandera sostenida, con cada acción iniciada, con cada palabra dicha, soportando los avatares y las frustraciones que ello conlleva pero también disfrutando de cada momento que se comparte con un compañero, de cada logro construido a partir del esfuerzo y tiempo dedicado, de cada rato consagrado a la propia formación y al mejoramiento de nuestras personas.

Porque liberación es pensar y construir desde acá, a partir de lo argentino, de forma diferente a las que nos quieren vender los pregoneros de la civilización imperialista, aquella que se encumbra en el primer mundo y que se caracterizó siempre por su violenta relación con países como el nuestro: depredar primero, hacer caridad después y finalmente amurallarse en sus ciudades opulentas para ignorar la pobreza que van dejando en el resto del mundo. Porque liberación es recordar las experiencias de lucha que marcan nuestro pasado y nuestro presente, es entender ese peronismo que aún se mantiene vivo en el actual gobierno, como conciencia y organización del pueblo unido en busca de un destino propio e independiente, otorgándole a cada argentino y argentina la posibilidad de participar en la construcción de los cimientos del desarrollo nacional.

Porque liberación es hacer nuestra propia historia, sin temer las profecías de la nefasta derecha liberal y golpista, que a falta de ejército adoptó a los medios masivos de comunicación como nueva fuerza de choque y propaganda.Siguiendo los pasos de nuestros hermanos latinoamericanos, debemos sostener y avanzar en la defensa de nuestra soberanía nacional y de los intereses populares, aferrándonos a los principios democráticos que nos hacen aún más fuertes, porque somos el pueblo, porque realmente creemos en la participación política de las mayorías, porque somos un movimiento que nunca podrá disolverse. Por ello, hoy debemos unirnos y organizarnos para desbordar los moldes que nos han impuesto con sangre y desaparecidos, desocupación y corrupción, cortes de ruta y desabastecimiento. Porque no nos sometemos a la dependencia, porque no nos resignamos a la realidad existente, nosotros proponemos seguir el camino de la LIBERACION!